El cuerpo humano sigue funcionando aunque parezca que no se está haciendo nada. Esto se debe a que se necesitan recursos para mantener el equilibrio interno. La exposición al sol y el calor puede ser especialmente exigente, ya que el cuerpo necesita regular su temperatura y reponer los líquidos perdidos.

Esto puede llevar a un gasto de energía que no siempre se tiene en cuenta. Más información sobre este tema se puede encontrar en fuentes especializadas, como El País Ciencia, que profundizan en la relación entre el descanso y el gasto de energía en el cuerpo humano.